Mi hijo ronca, ¿debería preocuparme?

Aproximadamente el 10% de la población pediátrica ronca, con mayor incidencia entre los 3-6 años de edad, edades en las que amígdalas y vegetaciones son más voluminosos respecto al volumen de la vía aérea, pero de este 10 % sólo del 1-3% sufren apneas.

El síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) hace referencia a la obstrucción al paso de aire hacia los pulmones que ocurre durante el sueño, y en el que suceden pausas de la respiración de forma intermitente de al menos 10 segundos de duración.

¿Cómo pueden unos padres saber si su hijo sufre apneas durante el sueño?

Existen varios indicadores durante el sueño y también durante el día que pueden hacernos sospechar un posible SAOS.

 

DIURNOS

NOCTURNOS

  • Falta de atención o mal rendimiento escolar
  • Hiperactividad y alteraciones de conducta
  • Irritabilidad
  • Somnolencia
  • Fatiga  y cansancio
  • Dolor de cabeza, más por las mañanas
  • Voz nasal
  • Boca abierta
  • Ronquidos
  • Respiración ruidosa o jadeante
  • Pausas en respiración, que a veces siguen de resoplido
  • Boca abierta
  • El niño se mueve mucho en la cama
  • Despertares frecuentes
  • Enuresis o sudoración profunda

 

¿Qué problemas pueden aparecer en el niño si no se realiza tratamiento?

El SAOS produce una disminución en la calidad de vida que puede alterar el desarrollo ponderoestatural , psicomotor y neurológico del niño. A largo plazo pueden producirse alteraciones en la morfología facial.

La falta de oxígeno crónica que se produce en las pausas también puede dar lugar a complicaciones cardiovasculares e hipertensión arterial, sobre todo en casos severos, en los que excepcionalmente pueden llevar a la muerte.

¿Cómo puede diagnosticarse un SAOS?

Durante la exploración del niño en consulta se pueden apreciar algunos signos clínicos como facies adenoidea, hipertrofia amigdalar o velo del paladar alargado, que lleven al profesional que realiza la misma a realizar a los padres algunas preguntas sobre el sueño del niño. A veces, son los padres los que sospechan que puede haber un trastorno y pueden dar información al médico durante la historia clínica.

Es necesario realizar una nasofibroendoscopia para valorar el grado de hipertrofia del tejido adenoideo o vegetaciones, que se encuentran en la parte alta de la garganta y detrás de la nariz, por lo que no es posible verlas por la boca.

Pero la mejor prueba para descartar un SAOS y diferenciarlo de un ronquido simple, es la polisomnografía nocturna, que se trata de una prueba que se realiza en un laboratorio del sueño, observando durante una noche el descanso del niño y registrando valores objetivos como esfuerzo respiratorio, niveles de oxigeno, frecuencia cardíaca, actividad eléctrica del cerebro y estado del sueño.

¿Cuáles son las opciones de tratamiento?

No es cierto que sea necesario tratar a todos los niños con problemas de ventilación durante el sueño, aunque sí a todos aquellos con SAOS severo. Dependiendo de cada caso concreto así será la opción de tratamiento, como por ejemplo, pérdida de peso, cambios posturales durante el sueño o tratamiento de una alergia basal que inflama y congestiona la nariz empeorando el SAOS.

Desde el punto de vista ORL, el tratamiento que se realiza del SAOS es quirúrgico y consiste en adenoidectomía en el caso de hipertrofia adenoidea y reducción amigdalar mediante radiofrecuencia en el caso de hipertrofia amigdalar o amigdalectomía, si además existen procesos de amigdalitis de repetición.

El uso de CPAP nasal, que es un dispositivo que bombea aire a presión por la nariz y la garganta , se utiliza para evitar el colapso de la vía aérea durante el sueño.

Existen casos extremos y por suerte excepcionales, en los que el SAOS es muy severo y puede llegar a ser mortal, por lo que es necesario realizar una traqueotomía.

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