La primavera ya está aquí y, con ella, las flores, el buen tiempo y el cambio de la hora: los días se vuelven más largos y las noches más cortas. Aunque esto significa que solo perdemos una hora de sueño, esa hora puede cambiar por completo nuestros hábitos de sueño, especialmente en la población infantil y anciana. Asistencia Integral de Pediatría dedica el artículo de este mes a concienciar de la importancia del sueño sobre la salud y el bienestar de los más pequeños.
¿Cuántas horas de sueño necesita un niño?
Durante décadas, los expertos han estudiado los efectos del sueño en niños de todas las edades. Estos estudios demuestran que los niños necesitan bastantes más horas de sueño que los adultos, debido a que están en constante desarrollo físico y cognitivo. A continuación, nuestros pediatras de Sevilla te indican las horas de sueño que tu pequeño debería dormir por las noches, según su edad:
- 11 meses o menos: 14-15 horas
- 1-3 años: 12 horas
- 3-5 años: 11 horas y media
- 6-7 años: 11 horas
- 8-10 años: 9 horas y media
- 13-16 años: 9 horas
Los niños que no duermen un número de horas adecuado por las noches pueden desarrollar problemas como:
- Dificultad para conciliar el sueño
- No poder dormir de un tirón
- Alteración del comportamiento durante el día
A diferencia de los adultos, los cuales tienden a amodorrarse con la falta de sueño, los niños tienden a comportarse de manera opuesta.
¿Cuánto hay que dormir y a qué hora dormirse?
Una de las dudas más frecuentes en Asistencia Integral de Pediatría es no solo el número de horas, sino a qué hora dormirse para que el sueño sea realmente reparador. No basta con cumplir el total de horas; la calidad del descanso depende de sincronizar el sueño con el ritmo circadiano del niño.
Guía de horarios recomendados
Para saber cuánto hay que dormir de forma efectiva, debemos calcular la hora de ir a la cama restando las horas necesarias a la hora de despertarse. En nuestra experiencia clínica en Sevilla, recomendamos los siguientes rangos para mantener un desarrollo cognitivo óptimo:
- Niños de 3 a 5 años: Si el niño debe despertar a las 7:30, la hora ideal para dormirse es entre las 19:30 y las 20:30.
- Niños de 6 a 12 años: El horario de inicio de sueño debería situarse entre las 20:30 y las 21:30.
- Adolescentes (13-16 años): Aunque su reloj interno tiende a retrasarse, no deberían dormirse más tarde de las 22:30 para alcanzar las 9 horas mínimas recomendadas.
¿Por qué es vital respetar estos horarios?
El cuerpo produce melatonina (la hormona del sueño) con la oscuridad. Si retrasamos la hora de ir a dormir, el niño entra en un estado de sobreexcitación que dificulta conciliar el sueño de un tirón. Como expertos con más de 20 años de trayectoria , hemos observado que los niños que mantienen un horario constante, incluso en fines de semana, presentan un mejor comportamiento y rendimiento escolar.
Mejora los patrones de sueño con RUTINAS
Generalmente, los problemas surgen cuando no se tiene una rutina de sueño adecuada y constante. Hay muchas cosas que puedes hacer para garantizar la mejor calidad de sueño posible para tus hijos:
- Establece todos los días una hora de ir a dormir y otra de hora de despertarse, incluso en vacaciones y fines de semana. Este proceso ayudará a que el reloj interno de tu pequeño “se active” y le “indique” cuándo dormir y cuándo despertarse a las horas correctas.
- Tener rutinas de sueño constantes. Prepararse para ir a la cama todos los días ayudará a tus hijos a relajarse poco a poco después del ajetreo de las actividades diarias.
- Crea un ambiente relajante. El dormitorio de tu pequeño debería asociarse al sueño. La atmósfera de la habitación debe ser relajante y ayudar al proceso de quedarse dormido.
- Antes de ir a dormir, es recomendable que eviten actividades que requieran mucha energía, cafeína y azúcares, y luces muy fuertes.
- Asegúrate de que duerma la cantidad de horas necesarias de acuerdo con su edad.
No obstante, en ausencia de enfermedad, un niño duerme lo que realmente necesita y cuando lo necesita; si un niño tiene sueño, se queda dormido en cualquier parte.
Además, estos patrones de sueño pueden variar según la personalidad del niño y su componente genético (personas que pocas horas de sueño, se encentran bien).
Otro interesante que abordaremos en un futuro será los problemas de los niños que, según sus padres, duermen mal.



