Mi hijo no es “torpe”, es dispráxico y puede aprender con Terapia Ocupacional.

La dispraxia es un trastorno muy común, que condiciona a nuestro cerebro dificultando tanto planear, como coordinar cualquier tipo de movimiento físico. Un niño con dispraxia generalmente presenta problemas de postura y equilibrio.

Existen diferentes actividades para niños con dispraxia, la Terapia Ocupacional puede ayudar ya que divide las habilidades en tareas motoras menos complejas para que el niño pueda poner en práctica diferentes movimientos.

Cómo afecta la dispraxia a los niños

A grandes rasgos podemos definir la dispraxia como un problema que afecta de forma directa a nuestras habilidades gestuales y motoras. Por ejemplo, mi hijo no sabe coger la cuchara para comer, o no sabe ponerse un jersey o peinarse solo.

El aprendizaje de un gesto consta de dos fases, una intencional y otra de automatización. Los niños que tienen dispraxia no son capaces de alcanzar la segunda fase, sino que siempre están en la fase intencional, ejerciendo un control voluntario de todo el proceso, lo que termina por fatigarles enormemente.

Tratamiento con terapia ocupacional para la dispraxia

El equilibrio y la coordinación general pueden mejorar de forma muy notable con la terapia ocupacional, para ello el terapeuta hace una primera evaluación para poder determinar todos los movimientos que se consideran problemáticos para el niño.

Es importante que las sesiones de terapia ocupacional con niños estén basadas en actividades de la vida cotidiana o juegos que les inciten a manipular con las manos, a presionar, a conocer las nociones espaciales, a trabajar la mirada, a conocer las partes de los diferentes utensilios del baño o la cocina, a conocer los movimientos que realizan sus manos, etc….

Cómo descartar la dispraxia

A partir de los tres años el comportamiento motor del niño debe ser completamente normal, por lo que si detectas algo que no te encaja o que ves que el resto de niños de su edad realizan sin ninguna dificultad y el no, es mejor que lo consultes con su pediatra para salir de dudas.

No existe medicación para la dispraxia por lo que debemos confiar en el trabajo del terapeuta y en la fuerza de voluntad de nuestro hijo, pero además tendremos que ayudar con nuestro apoyo en casa, para continuar con la terapia y progresar más rápido.

 

María Rodríguez Gutiérrez

Terapeuta Ocupacional

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad